Para tener algunas pistas de cómo hace una persona optimista para enfrentarse a una situación difícil te voy a dar las pistas que el propio Seligman descubrió:
- La ausencia de permanencia. La gente emprendedora, la persona optimista, cuando se encuentra con problemas no cree que estos sean permanentes, cree que es algo pasajero, que se puede resolver. Eso le hace activar mecanismo de acción para salir de esa situación en lugar de quedarse paralizada.
- Los compartimentos estancos. Aunque un problema pueda ser grande, la persona optimista no deja que afecte a otras áreas de su vida. Me gusta usar para eso la metáfora de los compartimentos estancos como los de un barco, pues aunque es imposible que cuando nos ocurre algo en una área de nuestra vida no tenga una cierta repercusión en otras, cuanto más seamos capaces de mantener esos compartimentos estancos, más pronto resolveremos el problema sin “hundirnos”.
- No personalizarlo. Cuando surge un problema, la persona optimista y proactiva, no lo atribuye a una característica de su identidad inamovible, sino que cree que tiene que ver con comportamientos o habilidades que se pueden mejorar. No es lo mismo pensar que soy impuntual por naturaleza que pensar que no he puesto la suficiente atención o interés en aprender a organizarme el tiempo.
Pueden parecer actitudes y métodos muy simples, pero sumados a los expuestos en Cómo salir del hoyo, nos pueden ayudar a afrontar una situación difícil con otra perspectiva y de un modo más “optimista”. Hacerlo así, redunda además en un beneficio añadido: ir a favor de nuestra fisiología. Actuando de este modo, en lugar de activar una reacción de estrés (con sus correspondientes hormonas cortisol y adrenalina, que son tóxicas cuando se producen en exceso), activamos una reacción en la que tendremos una sensación interna de control, seguridad y confianza. Eso evita sobrecargar nuestro cuerpo y mente y nos facilita tener los recursos internos necesarios para salir del bache.
Así que el optimismo no sólo nos hace la vida más fácil y alegre sino que es fisiológicamente más rentable. Sin dejar de lado el hecho de que ser capaces de enfrentarnos a un problema, refuerza nuestra autoconfianza para las veces posteriores en que nos encontremos en algún lío.
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